
“¡Oh, San Luis Guanella, apóstol de la caridad!
Que has distribuido los tesoros de tu corazón
en este mundo sediento de paz y amor;
socorriendo a los pobres y desvalidos, tan preferidos por ti,
alcánzanos de la Bondad Divina que podamos conservar
y aumentar el amor a Dios y al prójimo».
